Declaraciones directas de Cristo y Su divinidad

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Jesus-the_ascensionLa característica más sobresaliente de la enseñanza de Jesús es que él hablaba frecuentemente acerca de sí mismo. Es verdad que hablaba mucho acerca de la paternidad de Dios y el reino de Dios. Pero luego añadía que él era el "Hijo" del Padre y que había venido a inaugurar el Reino. Según él, la entrada en el Reino dependía de la actitud de los hombres frente a él. Y no vaciló en referirse al Reino de Dios como "mi Reino". Cristo se colocaba en el centro de su enseñanza. Ellos alejaban a los hombres de sí diciendo: "Esa es la verdad, como yo la entiendo: síganla". Jesús decía: "Yo soy la verdad: síganme a mí". Ninguno de los fundadores de religiones étnicas jamás se atrevió a decir semejante cosa. Tan íntima era la identificación con Dios, que le resultaba natural equiparar la actitud del hombre hacia él y hacia Dios.

De allí sus afirmaciones: Conocerlo a él era conocerlo a Dios; Verlo a él era ver a Dios; Creer en él era creer en Dios; Recibirlo a él era recibir a Dios; Odiarlo a él era odiar a Dios; Honrarlo a él era honrar a Dios. Jesús afirmó que:

1. Tenía igualdad con Dios. Dios es uno en esencia y tres en persona.

Jn 1: 1-3 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Jn 5: 18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.
Jn 10: 30 Yo y el Padre uno somos.
Jn 14: 1, 9-11 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. (…) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.
Jn 5: 19, 23 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente (…) para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
Jn 8: 19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.
Jn 12: 45 y el que me ve, ve al que me envió.
Jn 15: 23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.
Jn 16: 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Matt 10: 40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.
Matt 11: 27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Matt 28: 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo
Phil 2: 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse
Última actualización el Miércoles 05 de Octubre de 2011 13:01 Leer más...
 

Evidencias de la Deidad de Jesucristo II

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Deidad_CristoTÍTULOS

Los títulos que se le dan a Jesús en las Escrituras apuntan a Su deidad. Hay aproximadamente 247 nombres y títulos con los cuales las Escrituras se refieren a Él y la gran mayoría de ellos se refieren a Su deidad. Todos estos títulos describen a la Persona delante de quien se doblará toda rodilla de los que están en los cielos y en la tierra y debajo de la tierra y de quien toda lengua ha de confesar que Él es Señor para la gloria de Dios el Padre (Phil. 2:10–11). Pensar que toda lengua ha de llamar Señor a un ser creado y que toda rodilla se ha de doblar delante de quien sólo es una «deidad menor» es total y absolutamente inverosímil. Pero, por el contrario, pensar que toda lengua ha de confesar como Señor, y que toda rodilla ha de doblarse en humillación y reconocimiento de quien en verdad es Fuente y Causa de la creación, co‐igual, co‐sustancial y co‐eterno con el Padre y el Espíritu Santo es motivo de alabanza y gratitud por toda la eternidad.

Dios. La Escritura nos enseña que el Señor Jesucristo fue reconocido como Dios.
Matt 1: 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.
Jn 1: 1-3 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Jn 20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!
Rom 9: 5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
Tit 2:13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
1 Tim 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.
Heb 1: 8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino.

Unigénito del Padre. La palabra unigénito (monogene) significa, literalmente, «único en su clase y diferente a toda cosa creada». Jesús es Hijo de Dios en un sentido en que ningún otro ser puede serlo. Cristo, como Hijo de Dios, es de la misma sustancia que el Padre e igual al Padre en poder y gloria. La relación de Jesús con el Padre como Hijo Unigénito no tuvo comienzo, si‐no que es una relación eterna. En Su oración sacerdotal, Jesús dijo: «Ahora pues, Padre, glorifícame Tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese» (Jn. 17:5). De modo que Jesús confiesa haber tenido una íntima relación con el Padre, hasta el punto de compartir Su gloria, aun antes de la creación del universo.

Jn 1: 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Jn 3: 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Última actualización el Miércoles 05 de Octubre de 2011 12:27 Leer más...
 

Evidencias de la Deidad de Jesucristo I

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deidad_jesus“La gente dice con frecuencia acerca de Él: "estoy listo para aceptar a Jesús como un gran profesor de moral, pero no acepto Su afirmación de que es Dios". Eso es la única cosa que no debemos decir. Un hombre que era meramente un hombre y decía el tipo de cosas que Jesús decía no sería un buen profesor de moral. Sería o bien un lunático -al nivel del hombre que cree que es un huevo hervido- o un demonio del infierno. Usted debe elegir. Ya sea que este hombre fue, y es, el Hijo de Dios; o era un loco o algo peor. Puede hacerlo callar por ser loco, puede escupirlo y matarlo como a un demonio; o puede rendirse a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no vengamos con un absurdo condescendiente acerca de que Él era un gran profesor humano. Él no ha dejado abierta a nosotros esa posibilidad. Nunca lo intentó así”. C. S. Lewis

Si Dios se hiciera hombre:
Esperaríamos que entrara en la raza humana de una manera milagrosa. Lo hizo naciendo de una virgen.
Esperaríamos una vida sin pecado, Jesús vivió sin pecado.
Esperaríamos Palabra de autoridad sin comparación, Jesús la declaró.
Esperaríamos poder sobrenatural, Jesús lo demostró.
Esperaríamos influencia universal y permanencia en el mundo, Jesús la tiene.
Esperaríamos que cumpliera su propósito, Jesús lo hizo.
Claramente, Jesús es Dios.

Nuestra opinión acerca de Cristo, determina nuestro destino. Afirmar que Jesús fue un gran Maestro solamente, es afirmar nuestra ignorancia de sus enseñanzas.

Cristo, es Dios hecho hombre. En el Antiguo Testamento tenemos al hombre hecho a imagen de Dios, y en el Nuevo Testamento vemos a Dios hecho a imagen del hombre. Aunque no explícitamente existe el término “naturaleza divina de Cristo” en las Escrituras,  está el término encarnación, que se refiere a que Jesús es Dios hecho en carne humana. Fue la acción de Dios el Hijo por medio de la cual tomó naturaleza humana.

Es necesario revisar todas las evidencias que demuestran que Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, que él posee una relación con Él, eterna y esencial que no posee ningún otro ser. No podemos quedar satisfechos con un panorama vago de esta verdad, pues esto determinará nuestra eternidad. La Biblia no lo describe como Dios en un disfraz humano ni como un hombre con cualidades divinas. Él es el Dios-hombre, una persona histórica que poseyó dos naturalezas, perfectas y distintas: la deidad y la humanidad, de un modo absoluto y único. Solamente así él puede ser nuestro Salvador, objeto de nuestra adoración y no solo de nuestra admiración.

Si se puede demostrar que Jesucristo es una persona divina y única, queda demostrada la existencia de Dios, al igual que Su carácter. Por otra parte, si la persona de Cristo es divina, las cuestiones relacionadas con el deber y el destino del ser humano, la vida después de la muerte, el propósito y autoridad del Antiguo Testamento y el significado de la cruz comienzan a encontrar su respuesta, ya que Jesús habló sobre esos asuntos y, si él es divino, su enseñanza tiene que ser autoritativa (STOTT, 1958).

Última actualización el Miércoles 28 de Septiembre de 2011 12:11 Leer más...
 

Evidencias de la humanidad de Cristo

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jesus_hecho_hombreJesucristo es 100% Dios y 100% hombre como nos lo enseñan las Escrituras y lo confirma la Historia. No consideramos a Cristo como Dios en un disfraz humano ni como un hombre con cualidades divinas. Creemos que es el Dios-hombre. Estamos persuadidos de que Jesús poseyó dos naturalezas perfectas y distintas: la deidad y la humanidad, de un modo absoluto y único. Solamente así puede ser objeto de nuestra adoración y no sólo de nuestra admiración.

La Escritura es clara en afirmar la humanidad de Cristo. Su naturaleza humana tuvo principio, más no su naturaleza divina, la cual es eterna.
Jn 1: 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
1 Jn 4: 1-3 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.
Phil 2: 6-7 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres

Evidencias de la humanidad de Jesucristo

1. Nacimiento humano: Jesús fue concebido en el vientre de María mediante una acción milagrosa del Espíritu Santo y sin padre humano, pero nació como todos los hombres (no como afirman algunos, que apareció teniendo ya una edad de 30 años).
Mat 1: 18 - 20 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
Lk 2: 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Gal 4: 4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

2. Cuerpo humano: Jesús tuvo un cuerpo humano mientras estuvo en la tierra, también fue revestido de carne y huesos luego de Su resurrección, es un cuerpo físico, pero ya no sujeto a las limitaciones de la debilidad, la enfermedad o la muerte, lo cual demostró a sus discípulos. Pero del cuerpo resucitado se hará énfasis al hablar de la divinidad de Cristo.

Mat 26: 12 Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.
Lk 24: 37-39 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

3. Mente humana: El hecho de que Jesús «siguió creciendo en sabiduría» nos dice que pasó por un proceso de aprendizaje como lo hacen todos los niños. Aprendió a comer, a hablar, a leer y escribir, y cómo ser obediente a sus padres (He 5:8). Este proceso de aprendizaje común a todos fue parte de la auténtica humanidad de Cristo. Si Jesús nunca pecó, ¿cómo podía él «aprender obediencia»? Al parecer, al tiempo que Jesús crecía en madurez, como todos los demás niños humanos, fue capaz de desarrollar su responsabilidad moral. No obstante, en todo este proceso nunca pecó.

Lk 2: 40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.

4. Desarrollo humano: Jesús tuvo un desarrollo físico general igual que el de todos los seres humanos: infancia, juventud y adultez

Lk 2: 52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.
Última actualización el Viernes 23 de Septiembre de 2011 15:11 Leer más...
 

Nombres esenciales de Jesucristo

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Los siguientes son los nombres y títulos esenciales que recibe la Segunda Persona de la Trinidad en la Escritura:

name_Jesus2Jesús: Jehová es Salvación, Salvador, Liberador (Mat 1: 21, Lk 1: 31).Nombre personal. Es el equivalente en griego al nombre hebreo Josué (Yejoshúa). Se deriva de la palabra hebrea que significa salvar. Llamarle Jesús implica reconocer que la Salvación viene de Dios. Él nos saca del poder del pecado y la muerte y nos hace partícipes de la gloria eterna.

Cristo: Mesías (Lk 2: 11, Jn 1: 41, Mk 14: 61-62).Título. Es el equivalente en griego al término hebreo Mesías que significa Ungido. En el Antiguo Testamento eran ungidos con aceite, que simbolizaba el Espíritu Santo, aquellos que habían sido apartados para una tarea específica como Profetas, Reyes o Sacerdotes (Ex 29: 7). Jesucristo fue ungido para este triple oficio. Él es ordenado por Dios Padre y calificado por el Espíritu Santo para ser nuestro Mediador.

Jesucristo: Jesús el Mesías. Salvador y Mesías (Mk 1: 1, Jn 17: 3)

Hijo del Hombre: Indica la naturaleza humana del Cristo en referencia a Dn 7: 13-14. Para los judíos según la interpretación del libro de Daniel, este término hacía mención del salvador celestial, el mesías siervo de Dios, descendiente de David, reservado para el fin de los tiempos, quien se sentará sobre su trono de gloria, como juez universal y vengador de los justos. Es un nombre que Jesús usa generalmente acerca de Sí mismo, era la manera como prefería denominarse Él y Su ministerio mesiánico. Se refiere a su obra terrenal con sufrimientos y muerte, y a su gloriosa resurrección y futura venida. Lk 6: 22, 17: 24, Mat 16: 27. (Tener en cuenta que cuando este término es usado en referencia a Ezequiel o Daniel o en los Salmos, por ejemplo, es sinónimo de varón, miembro de la raza humana, no de Mesías).

En el Evangelio de Juan se revela la enseñanza acerca de todas las implicaciones de Jesús como el Hijo del Hombre: es juez (Jn 5:26-29). Es el dador de la vida eterna (Jn 6:27, 53-54). Se verá a los ángeles subir y bajar de Él (Jn 1: 51) y esto manifestará su origen celestial (Jn 3: 13), volverá a subir a los cielos (Jn 6: 62). Pasará por un estado de humillación en el que los hombres tendrán dificultad de reconocerlo para creer en Él, pero será glorificado luego de sufrir la cruz (Jn 3: 14-15, 8: 28, 12: 23, 34; 13:31).
Última actualización el Viernes 23 de Septiembre de 2011 14:17 Leer más...
 


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