::IGLESIA CRISTOCÉNTRICA:::

El hombre prudente y el insensato. Mateo 7: 24-27

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casa_dbil"El que escucha lo que yo enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó, porque estaba construida sobre piedra firme. Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo es como una persona tonta que construyó su casa sobre arena. Vino la lluvia, el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida". Mateo 7:24-27 (BLS)

Pasaje paralelo: Lucas 6: 46-49

Con la parábola del hombre prudente y el insensato, Jesús, ilustra y concluye el llamado Sermón del Monte. Con este cierre aplicativo nos enseña la necesidad absoluta de creer y obedecer la voluntad de Dios, la existencia de un único camino que conduce a la vida, además del cuidado de auto-engañarse, por lo cual es fundamental examinarse para saber si existe una genuina profesión de fe.

Similitudes entre el hombre prudente y el insensato
Los dos “oyen”, es decir, escucharon el mensaje.
Los dos construyeron una casa, sinónimo de buscar un lugar de refugio, protección y seguridad.
Los dos fueron sometidos a la prueba. Fueron expuestos a las mismas dificultades.

Diferencias entre el hombre prudente y el insensato
Tenían distinto tipo de fundamento.
No dedicaron igual cantidad de tiempo y esfuerzo en la construcción.
Resistencia en la prueba: Uno resistió, el otro no
Tuvieron un fin diferente: uno permaneció en pie, el otro cayó y fue grande su ruina.

Última actualización el Martes 17 de Noviembre de 2009 17:32 Leer más...
 

Décimo Mandamiento: No codiciarás

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Éxodo 20: 17, Deuteronomio 5: 21 “No codiciarás la casa de tu prójimo,  no codiciarás la mujer de tu prójimo,  ni su siervo,  ni su criada,  ni su buey,  ni su asno,  ni cosa alguna de tu prójimo.”
Romanos 13: 9-10 El décimo mandamiento está en la ley del amor.

Este es uno de los pecados más engañosos, pues mora en el corazón y a veces ni nos percatamos de sus manifestaciones.Las siguientes preguntas nos ayudarán a reconocer si estamos atrapados en los deseos de un corazón que no permanece en sujeción a la voluntad de Dios:

Preguntas introductorias de autoexamen
Corazn_atrapado¿Qué es lo que más deseas en esta vida, a Dios y las cosas eternas, o el disfrutar los placeres del mundo?
¿Vives descontento con lo que tienes actualmente, aunque es más que el pan diario que necesitas para vivir?
¿Dónde están tus pensamientos continuamente en las cosas de este mundo o en el mundo venidero?
¿Cuáles conversaciones disfrutas más: las que son acerca de Dios y Su reino, o cuando hablas de negocios, de los bienes materiales que tienes, de tus proyectos futuros en este mundo? Cuál de esos temas domina más tus conversaciones.
¿Qué te ocasiona más dolor o tristeza, la pérdida de bienes materiales o dinero, o que el nombre de Dios sea deshonrado?
¿Qué agradeces más, las provisiones materiales o la salvación que Dios te ha dado en Cristo?
¿Te vistes acorde el medio en el que estás, con decoro y respeto, o lo haces para llamar la atención de otros sobre ti? ¿Encuentras tu valor en el tipo de ropa que llevas puesto, en ser imagen y semejanza de Dios?
¿Cuándo estás más tranquilo, cuando estás prosperando materialmente aunque tu alma se encuentre en una condición miserable, o cuando avanzas espiritualmente?
¿Eres más cuidadoso para proveer materialmente que espiritualmente para quienes te rodean?
¿Eres capaz de hacer lo que sea para obtener un negocio, realizar un trabajo terrenal que para crecer en el conocimiento de Dios?
¿Deseas para ti algo que otra persona posee?

Tomas Watson dijo: “Se puede decir que un ser humano está entregado a la codicia, cuando está más dispuesto a sufrir dolores por obtener las cosas materiales que este mundo le ofrece que por obtener el cielo”. Hay personas que hacen lo que sea por obtener un negocio, un título, una casa, una meta; trabajan 24 horas diarias si es necesario hacerlo, pero no lo hacen para buscar a Dios. Removerá cada piedra, interrumpirá su sueño, dará muchos pasos por el mundo, pero no sufrirá dolores por Cristo o por Su Reino. Hablan con gran pasión de sus trabajos, de sus sueños, pero no así del Señor y de Su gloria.

 

Última actualización el Jueves 17 de Junio de 2010 19:42 Leer más...
 

Roca de la Eternidad - Himno

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Letra: Augustus Montague Toplady, 1776 – Música: Thomas Hastings, 1830 – Traducción al español: Tomas M. Westrup

Roca de la Eternidad

-Coro-
«Roca de la eternidad, fuiste abierta para mí;
Sé mi escondedero fiel; sólo encuentro paz en ti,
Rico, limpio manantial, en el cual lavado fui».

Estrofa I

Aunque fuese siempre fiel, aunque llore sin cesar.
Del pecado no podré, justificación lograr.
Sólo en ti, teniendo fe, deuda tal podré pagar.
Estrofa II
Mientras tenga que vivir, mi último suspiro al dar.
Cuando vaya a responder, en tu augusto tribunal.
Sé mi escondedero fiel, Roca de la Eternidad.

-Coro-

Composición del Himno

Augustus Toplady, vicario de la parroquia de Blagdon en Mendips Hills en Inglaterra, se encontraba a unas dos o tres millas de su casa, cuando se desató una tormenta torrencial en el desfiladero de Burrington Combe, por lo que tuvo que buscar rápidamente un refugio; vio una gran piedra caliza con una fisura en el medio que era lo suficientemente grande como para abrigarle. Estando en aquel lugar, fue golpeado por el título y las palabras de este himno vinieron a su mente. Cogió una carta de naipes, que estaba tirada a sus pies, y escribió al dorso estas estrofas. Este objeto ahora está en uno de los museos de América. Fue escrito unos dos años antes de su muerte, a la temprana edad de 38 años.

La melodía actual fue compuesta por Thomas Hastings (1784 - 1872) de New York en 1830, para conmemorar al autor de las palabras del himno.
Última actualización el Miércoles 18 de Agosto de 2010 21:57 Leer más...
 

¡Oh tu Fidelidad! - Himno

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Letra: Thomas O. Chisholm, 1923. Música: William M. Runyan, 1923. Traducción al español: Honorato Reza

¡Oh tu fidelidad!

Estrofa I

Oh Dios eterno tu misericordia
Ni una sombra de duda tendrá;
Tu compasión y bondad nunca fallan
Y por los siglos el mismo serás.

-Coro-

¡Oh, tu fidelidad! ¡Oh, tu fidelidad!
Cada momento la veo en mí,
Nada me falta, pues todo provees,
¡Grande, Señor, es tu fidelidad!

Estrofa II

La noche oscura, el sol y la luna,
Las estaciones del año también
Unen su canto cual fieles criaturas,
Porque eres bueno, por siempre eres fiel.
-Coro-

Estrofa III

Tú me perdonas me impartes el gozo,
Tierno me guías por sendas de paz;
Eres mi fuerza, mi fe, mi reposo,
Y por los siglos mi padre serás.

Composición del Himno

Thomas O. Chisholm vivía en la miseria y pasó toda su vida en la pobreza, sin embargo, su confianza que ponía en Dios era de admirar. En una ocasión su esposa se encontraba inválida y muy enferma, pues el médico le había recetado unas medicinas que poco a poco se fueron agotando al igual que sus escasos ahorros, dinero que recibía por sus derechos de autor y que tampoco le alcanzaba para comprar más víveres, sin embargo, siempre le decía a su esposa: “¡Dios proveerá!”. Un amigo, al enterarse de su situación económica, no dudó en depositarle un cheque sin que Chisholm lo supiera. Sucedió que, en la urgente necesidad por conseguir el dinero para comprar más medicina y alimento, fue al banco poniendo toda su fe en el Señor a ver si había recibido algo por su trabajo. Ya dentro del banco se dio con la sorpresa de que había un cheque a su nombre, muy emocionado, de inmediato, fue a comprar lo que necesitaba. A las pocas horas ya en casa se sentó y empezó a escribir las letras de este precioso himno.

Última actualización el Miércoles 18 de Agosto de 2010 21:53 Leer más...
 

Los Salmos en la Adoración

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Los Salmos en la Adoración de Su pueblo
Msica_-_florEn estos tiempos donde los seres humanos han convertido la adoración en algo superficial, antibíblico y hasta carnal, es refrescante escuchar y elevar nuestro corazón en melodías llenas de la Palabra inspirada por Dios. Es la oportunidad de adorarle cantando acerca de Sus promesas, bendiciones y juicios revelados en los Salmos.

El pueblo de Dios tuvo desde los tiempos más antiguos particular amor a los salmos. Fueron siempre de valor inapreciable en la comunicación del Señor con su pueblo. ¿Podría calcularse el número de los hijos de Dios que expresaron al Señor sus necesidades con las palabras de David y los salmistas; cuántas veces el Señor todopoderoso y lleno de misericordia escuchó estos ruegos, y las veces que con los salmos le alabó la Iglesia en el Antiguo y Nuevo Testamento y se gozó con Él con la alegría que procede del Espíritu Santo?

La Iglesia canta alabanzas al Señor en los salmos de muy diversas maneras. Unas veces clama desde el abismo del pecado y la miseria, y le alaba por la gracia y la salvación recibida de su poderosa mano. Otras veces pide justicia y venganza contra los enemigos que la oprimen. O bien muestra su gozo y su júbilo por el dulce reinado de su Dios, cuya gloria culminó en Cristo. No hay libro en el que se encierre tanta riqueza espiritual como el de los salmos; ni libro que refleje tan acabadamente los diversos estados de ánimo del hombre: angustia, dolor, tristeza, alegría, alabanza, bendición…

Es el libro por el que el Espíritu Santo, que inspiró a los hombres de Dios, mostró cómo debía Su pueblo dirigirse a Él en acción de gracias y en oración. Libro en el que el mismo Dios enseña a cantar a Su pueblo de manera que su boca esté llena de Su alabanza.[1]

Última actualización el Lunes 30 de Agosto de 2010 15:53 Leer más...
 


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