Un capítulo.
Un momento de luz.
Biblia Reina-Valera 1909 · 66 libros · Lectura gratuita
Salmos 28
1Salmo de David. A TI clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante á los que descienden al sepulcro.
2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
3No me arrebates á una con los malos, y con los que hacen iniquidad: los cuales hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón.
4Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: dales conforme á la obra de sus manos, dales su paga.
5Porque no atendieron á las obras de Jehová, ni al hecho de sus manos, derribarálos, y no los edificará.
6Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
7Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
8Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido.
9Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
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Reflexionar sobre este capítuloTexto de dominio público, con la ortografía de la edición de 1909. Fuente de la edición digital.